El Colegio Miguel Hidalgo fue fundado en febrero de 1954 a solicitud de Mons. Manuel Urbina, párroco de San Agustín; siendo su fundador el Profr. Ezequiel Nieto Fuenlabrada, enviado a fines de 1953 por los Hermanos Lasallistas; permanece hasta 1958.
A partir de ese año se hicieron presentes los Hermanos Lasallistas hasta fines de 1969. En este año regresa ordenado sacerdote el Padre Ezequiel Nieto Fuenlabrada, incardinado a la Diócesis de Tapachula, quien se hace cargo del Colegio, que pasa a ser de la Diócesis. Estará al frente del colegio como director general hasta el 26 de abril de 1995, fecha en que fallece.
Posteriormente serán directores generales los sacerdotes: Arnulfo Quintanar Monroy (1995- 2011), Isidro Muñoz Roblero (2011-2018), Gonzalo Amarante Vázquez Zavala (2018- ). Desde su fundación ha tenido un equipo de laicos que por vocación y con alta formación profesional se han desempeñado como directivos, docentes y demás colaboradores.
En su historia también han estado presentes dos congregaciones religiosas: Hermanas de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, conocidas como Misioneras Teresianas (1990 – 2004) y Misioneras de los Sagrados Corazones de Jesús y de María (2011- ); así como otros sacerdotes diocesanos.
Como pueden apreciar, llevamos un largo recorrido de vida institucional (72 años), los acontecimientos y requerimientos que nos ha implicado el reto de la educación en esta época nos lleva a reconocer la importancia de seguir haciendo alianza, por ello, queremos hacerles la invitación a que vivamos este momento como un tiempo de gracia para la familia-comunidad CMH.
Es importante precisar que el talante formativo de la institución ha girado en torno a tres ejes:
Reconocemos en este momento histórico la llamada a renovar, entre todos, la Misión y Visión educativas:
Este camino bien puede ser orientado por la frase: “Colegio Miguel Hidalgo: historia e innovación educativa”. Por eso, preguntarnos ¿qué queremos conservar como un patrimonio educativo que nos da identidad, fidelidad a lo que somos?
y ¿qué deseamos y debemos renovar para responder a los desafíos actuales que nos dé horizonte de futuro, de formación para la vida? resultan preguntas retadoras.
En el proceso de sistematización a través de la Planificación Estratégica Participativa, hemos elegido por lema bíblico inspirador: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10, 10), que como escuela católica nos dirige la mirada hacia Jesús, Buen Pastor que conoce y da la vida por sus ovejas.
Él es nuestro modelo educativo por excelencia para educandos y educadores, quien vino a ofrecernos la vida en plenitud con su Reino.
Este proceso de revisión y actualización institucional tiene a la base esta mística: recibir la vida como un don y estar llamados a ofrecer vida construyendo el Reino de Dios.
Creemos que es un momento de gracia en el que, quienes conformamos la comunidad educativa, podremos soñar caminando juntos para responder a los nuevos contextos económico, social, cultural, político, sanitario, religioso y educativo, haciendo de nuestro colegio una opción educativa fuerte, clara, con tradición e innovadora, cercana y amorosa, humana y con espíritu evangélico, para sus familias y para quienes hemos optado vivir nuestra vocación de educadores.
La planificación estratégica participativa se centra el 10 prioridades educativas:
Destacamos la práctica del valor de la Fraternidad, característica de los Hermanos Lasallistas, del que hoy, nuestro Santo Padre, el Papa Francisco dice: “…Hoy no hay tiempo para la indiferencia. No nos podemos lavar las manos con la distancia, con la prescindencia, con el menosprecio. O somos hermanos o se viene todo abajo…” al lanzar un mensaje al mundo en favor de la Fraternidad (04 de febrero de 2021).
Nuestro Colegio está ubicado en una zona fronteriza y de intenso tránsito migratorio, por lo que debemos enseñarnos a acoger a las culturas diferente. La movilidad estudiantil, laboral y los nuevos estándares culturales hacen necesario el adquirir competencias lingüísticas para la comunicación (e inglés como lengua común), y a valorar y atesorar la multiculturalidad.